Moda


Un tributo a Elsa Schiaparelli: colección otoño/invierno 2019

Patricia Abaroa


Bertrand Guyon, director creativo de Schiaparelli, no tuvo que ir muy lejos en busca de inspiración para la colección otoño/invierno de la marca de alta costura para este año. Los tonos vibrantes y el uso de plumas, lentejuelas y bordados apuntan hacia una sola persona como fuente de inspiración: la fundadora de la casa, Elsa Schiaparelli. Durante el periodo entre las dos guerras mundiales, Elsa se convirtió en una diseñadora importante, reconocida por sus diseños vanguardistas. Schiaparelli abrazó los movimientos artísticos surrealista y dada y los fusionó con la alta moda. Es por esto que Guyon tuvo mucho material del cual escoger cuando se propuso crear la colección para esta temporada.

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Ya que la colección representa diferentes aspectos de la vida de Elsa, ésta incluye una gran variedad de estilos. Las piezas van desde lo delicado y romántico, a lo estructurado y glamoroso, pero cada pieza exuda dramatismo y fantasía. Por ejemplo, un vestido negro, elegante y ajustado contrasta de manera notable con los vestidos etéreos y luminosos que se adaptan más a la personalidad diurna de Schiaparelli. Los abrigos de la colección sobresalen debido a los detalles, como botones hechos de racimos de turquesa. También, en la colección, hay tributos más literales a la diseñadora, como un vestido adornado con una impresión gráfica de gran tamaño de la cara de Elsa. La audaz paleta de colores incluye azul marino, negro, turquesa y el tono característico de la casa, Shocking Pink acuñado por Elsa en 1937.

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En la pasarela, las modelos desfilaron con máscaras diseñadas por Stephen Jones, famoso por sus creaciones imaginativas. Esta fascinación por los animales no es sólo una tendencia más del otoño, es una interpretación del amor que la diseñadora tuvo por los animales. Su amor por los animales también se ve reflejado en prendas que incluyen estampados animales y en el uso de plumas, que Elsa utilizaba cuando solía salir por la noche.

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Para apreciar con detenimiento todos los matices de la colección otoño/invierno de Schiaparelli, uno debe conocer un poco sobre la vida de su fundadora y cómo fue el comienzo de su casa de alta costura.

Elsa nació en 1890, en el palacio Corsini de Roma en el seno de una familia aristocrática italiana: su padre era profesor y director de la biblioteca Lincei, mientras que su madre era descendiente de los Medici. Desde joven, Elsa mostró tener un espíritu aventurero y rebelde y en 1911 publicó Arethusa, una colección de poesía sensual. Sus padres inmediatamente desaprobaron este atrevimiento y enviaron a Elsa a un convento suizo. Pero la naturaleza rebelde de Schiaparelli prevalecería y después de protestar por medio de una huelga de hambre, sus padres se vieron obligados a retirarla del convento.

En 1913, Elsa viajó a Londres con una amiga de su hermana y allí fue donde conoció al conde Wilhelm Wendt de Kerlor, con quien se casó al año siguiente. La pareja vivió en Niza durante dos años antes de mudarse a Nueva York en 1916. En 1922, dos años después del nacimiento de su hija, ambos se separaron y Elsa regresó a París.  Fue ahí cuando realmente comenzó la magia textil de Schiaparelli.

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Elsa saltó a la fama en la década de 1920 con su colección inagurual que debutó en 1927, en la cual presentaba imágenes de trompe l’oeil (una técnica artística utilizada para crear ilusiones ópticas 3D), la cuales se convirtieron en su sello distintivo. Sus creaciones fueron fuertemente influenciadas por figuras importantes del movimiento surrealista, como Dalí y Cocteau, que también trabajaron con Schiaparelli. Las colaboraciones más famosas se desarrollaron con Dalí, con quien creó el vestido de langosta y el vestido de esqueleto. Aunque ambas prendas compartían el aspecto lúdico y surreal, las dos estaban en diferentes extremos del espectro: una era colorida y divertida (y se decía que aludía a la sensualidad), mientras que la otra era una fuerte declaración sobre la era de la depresión y fue muy criticada por ser de mal gusto. Pero sus creaciones de vanguardia atrajeron a la alta sociedad de la época, a los artistas y a la élite de Hollywood, incluidas Katharine Hepburn y Greta Garbo, mujeres que compartieron la actitud poco conformista de Elsa hacia la moda.

La estética surrealista de Elsa encajaba naturalmente con los artistas vanguardistas de la década de 1930, pero contrastaba con la de otra diseñadora célebre de aquel momento, Coco Chanel. Las diferencias entre Chanel y Elsa eran evidentes y las dos mujeres protagonizaron la principal rivalidad del mundo de la moda. Chanel en algún momento se refirió a Schiaparelli como “la artista italiana que hace ropa” y se negó a pronunciar su nombre. Mientras Coco Chanel buscaba crear ropa funcional y elegante con colores tenues, Schiaparelli experimentó con colores agresivos y capas,  e incluso llegó a utilizar frutas y verduras como tema principal de una colección de 1941.

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Por mucho que Elsa fuera una artista, también era una diseñadora de modas innovadora y funcional. Fue la primera diseñadora en crear un sujetador incorporado al traje de baño, y fue la primera también en combinar chaquetas con vestidos de noche. También creó el primer vestido de esmoquin del mundo de la alta costura. En 1934, apareció en la portada de la revista Time Magazine, en la que la publicación la reconoció como una “genio”.  La casa de moda parisina de Elsa cerró sus puertas después de la Segunda Guerra Mundial, ya que la sensibilidad y la estética femenina se decantó por las líneas y proporciones más suaves, representadas por el New Look de Dior.

Schiaparelli reabrió en 2012, en 21 Place Vendôme, en el mismo lugar donde Elsa tuvo su estudio de moda. Marco Zanini fue nombrado director creativo en 2013, y permaneció hasta 2015 cuando Bertrand Guyon lo sustituyó. Guyon se graduó de la École de la Chambre Syndicale de la Couture Parisienne y después trabajó con Valentino, Givenchy y Christian Lacroix.

Dentro del legado de Schiaparelli también existe la noción que la moda puede tener sentido del humor. Durante la época de la prohibición, la diseñadora creó un vestido llamado Speakeasy (antiguo nombre utilizado para los bares clandestinos) que incluía un bolsillo oculto para sostener un frasco. La diseñadora también adquirió notoriedad por dichos, tales cómo: “En épocas difíciles, la moda siempre será escandalosa”. Para la colección otoño/invierno, Bertrand Guyon demostró que las opciones de la casa son escandalosas, pero también que son un guiño al pasado sin perder su aspecto contemporaneo y moderno. ■

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