decorador de interiores


Javier Iturrioz

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El interiorista más requerido de aquel país, que ha trabajado con las más grandes marcas de moda del mundo, nos brinda esta entrevista exclusiva para azureazure.


“Yo soy barroco a morir, me gusta el estilo francés, el inglés, lo clásico. Amo el dorado, no sigo tendencias y tampoco soy fan del minimalismo, aunque cuando debo aplicarlo lo sé hacer perfectamente”, define, categórico, Javier Iturrioz, el nombre de referencia en Buenos Aires al momento de decorar distinguidos ambientes comerciales o de idear escenografías memorables para eventos sociales trascendentes.

Javier Iturrioz (49) es arquitecto, decorador, especialista en interiorismo y, actualmente, el ambientador más requerido de Argentina. Define su estilo como escenográfico, con un toque extravagante aunque esencialmente elegante. Quizás haya sido esa equilibrada mixtura personal lo que sedujo a prestigiosas marcas internacionales como Hermès, Cartier, Patek Phillippe, Ralph Lauren, Armani, Versace, Louis Vuitton, Zegna, Carolina Herrera, y a una extensa lista de maisons que le confiaron su imagen.


Iturrioz recibió a www.azureazure.com en su oficina, situada en un edificio de estilizada arquitectura francesa. Amable, cálido y atildado, con mucho del señorío inglés adquirido en su educación europea y de costumbres familiares en las que el riguroso esmoquin era habitual. “Hermès, sin duda”, responde cuando le preguntamos sobre un punto de inflexión en su carrera profesional. Iturrioz es responsable de las vidrieras de esta marca francesa desde que comenzara sus actividades en Argentina. Luego nos detalla algunos secretos de su relación con las grandes marcas, sobre las reglas explícitas que mantienen y las que no lo son tanto. “Con Hermès, por ejemplo, debemos inspirarnos en una temática anual para crear las vidrieras”. Y agrega que a ello se le suman las ambientaciones especiales para lanzamientos de colecciones o temporadas, y aquellas que deben coincidir con el desfile o pauta publicitaria. “Con las firmas locales, en cambio, está la posibilidad de volar un poco con la creatividad, aunque sin apartarse del foco o target específico”, afirma.

Entrañable vocación por crear

Este talentoso ambientador evoca con cariño su labor en firmas como Menage a trois, Uma o Vitamina, los años creativos junto a Tiffany & Co., y el trabajo trascendental con Hermès. Curiosamente, define a sus obras como hijos. Algunos de estos trabajos fueron más efímeros que otros pero todos memorables, reflexiona. Detalla hitos personales, como la impactante decoración creada para l’abeille, un típico club neoyorquino en Buenos Aires que marcó toda una época. Rememora, de sus trabajos en Argentina, el famoso Clubland de la ex Disco Pacha y las ambientaciones para Dot del diseñador de alta costura Laurencio Adot, o para la diseñadora Flavia Martini en la coqueta avenida Quintana, así como infinidad de vidrieras y fiestas muy recordadas y temáticas. Trasluce cierta desazón al señalar que Buenos Aires sufre la ausencia de destacadas marcas internacionales. “Si comparamos los escaparates de Buenos Aires con los de la Quinta Avenida, es muy notoria esa falta”, ejemplifica. Las marcas locales no resultan tan llamativas y tampoco cuentan con un budget importante como para brillar. “Se da el caso que algunas prefieren colgar una gráfica y creen que es suficiente. En un tiempo yo le realizaba vidrieras a 11 marcas internacionales muy importantes y era un placer”, agrega.


La escenografía y los canes como pasión

Además, Iturrioz ha realizado escenografías para el Teatro Colón, el máximo escenario de la lírica argentina y uno de los más importantes del mundo. También ha transitado los sets cinematográficos y televisivos, con un papel protagónico en el cine independiente con Host, un reality show de Chile, y con una extensa carrera como co-conductor en televisión. Recuerda que fue algo divertido: “Lo pasaba muy bien y no le tengo miedo a las cámaras. Es más, me divierte”.

Uno de sus puntos débiles son los perros, al punto de decir que tener uno fue lo mejor que le pasó en la vida. Para Iturrioz, quien nunca haya tenido un perro se pierde algo maravilloso. “Para mí, mis canes son mi cable a tierra. Los mimo y abrazo todo el tiempo”, indica. Refiere que, cuando escribe en la oficina, “Gauchito”, uno de sus simpáticos canes, suele sentarse sobre sus piernas.


Para desenchufarse del ritmo de la ciudad, los fines de semana trata de dedicárselos al campo, al verde y a la naturaleza “que me llena de energía, creatividad y buena onda”. Y asegura que esas vivencias lo inspiran para toda la semana. Su lugar en el mundo es un campo cercano a Buenos Aires donde disfruta de caminar bajo la arboleda, de la galería o de dormir memorables siestas entre perros. “¡No lo cambio por nada!”, concluye, con una amplia sonrisa.


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