Gastronomía


Mireia Torres Maczassek, directora de la prestigiosa Bodegas Torres

J.M. Towers


La directora General de Bodegas Jean Leon y Torres Priorat, en Chile y Estados Unidos, una de las grandes damas del vino en el mundo, nos abre las puertas de su mundo y en una entrevista exclusiva con AzureAzure, comparte sus recuerdos, sus vivencias y sus anhelos.


Mireia Torres pertenece a una de las grandes familias del vino a nivel mundial: Bodegas Torres. De hecho, la empresa ocupó en el año 2014 el primer lugar como bodega más admirada, en una lista de 50 de todo el planeta, según la revista Drinks International.

Sus afamados vinos, que pueden encontrarse en más de 140 países, se elaboran en ocho Denominaciones de Origen españolas distintas y, en el ámbito internacional, en bodegas y viñedos de Chile y de Estados Unidos. Por otra parte, Bodegas Torres pertenece a la prestigiosa asociación Primum Familiae Vini, un exclusivo club limitado a doce grandes familias y bodegas productoras de vino en el mundo.

Mireia Torres Maczassek
Mireia Torres Maczassek

Aunque la fundación de Bodegas Torres data del año 1870, realmente hace más de tres siglos que la familia se asentó en el Penedès, en Cataluña, España, una tierra vinícola por excelencia, incluso antes de la invasión romana de la península ibérica. Desde entonces, el apellido Torres está ligado al vino y representa el esfuerzo, la dedicación y la pasión por la viña de una estirpe empeñada en cuerpo y alma al noble arte de crear buenos vinos.

Mireia Torres Maczassek, nacida en Barcelona en 1969, pertenece a la quinta generación de la familia y es la segunda hija de Miguel Agustín Torres, actual Presidente de la compañía. Su hermano Miguel es el Director General de la empresa y ella dirige desde el año 2010 dos prestigiosas bodegas de la compañía: Jean Leon y Torres Priorat.

La influencia de sus padres

Se podría decir que el vino y su elaboración forman parte de la vida de Mireia Torres desde que nació. De su padre ha heredado el compromiso y la responsabilidad, y de su madre, la pintora alemana Waltraud Maczassek, parece haber recibido el alma artística y bohemia tan necesaria para tener una visión creativa de la vida. “Ella me ha ayudado a crecer como persona. Es una gran artista, siempre he pensado que la creatividad que haya podido heredar de ella la expreso en el vino”, confiesa Torres.

Mireia Torres Maczassek
1. Mireia Torres el día de su primera comunión. 2. Mireia Torres con su padre Miguel Agustín, su madre Waltraud Maczassek y su hermano Miguel. 3. Mireia y su hermano conversando con su padre. 4. Mireia con Jaume Rovira y Xavier Rubires, enólogos de la bodega Jean Leon. 5. Mireia durante su época de estudiante.

Aunque de pequeña no tenía muy claro qué era lo quería hacer con su vida —quiso ser azafata, incluso veterinaria—, tiene muy presente su primer contacto con la tierra. “Mi primer trabajo fue vendimiar. Estuve una semana trabajando durísimo y, al final, me dieron 100 pesetas.

Para mí, ese billete era algo mágico y me hizo muchísima ilusión. ¡Mi primer sueldo!”, recuerda. “Fui un poquito rebelde en la adolescencia, pues son épocas complicadas en las que uno se quiere diferenciar de sus padres, desarrollar su propia personalidad pero, al mismo tiempo, reclama que le hagan caso”.

Volver al origen siendo profesional

Finalmente, Mireia se licenció en Ingeniería Química y se trasladó a Francia, donde se graduó de Enología y Viticultura en la acreditada École Nationale Supérieure Agronomique de Montpellier. “Cuando volví de estudiar en Francia, mi padre me llevó a la viña y me empezó a hacer una especie de examen preguntándome sobre porta-injertos y enfermedades. Me agobié un poco pero, luego, con los años, he visto que era su manera de mostrarme su cariño e interés”.

Mireia Torres en la actualidad, frente a la bodega Torres Priorat.
Mireia Torres en la actualidad, frente a la bodega Torres Priorat.

Mireia Torres, que habla perfectamente español, catalán, inglés, francés y alemán, se ve a sí misma como una persona sincera, con carácter, generosa, sencilla y trabajadora. Y no está equivocada, pues esa es la percepción que tienen las personas con las que trabaja a diario. Pero, además de dirigir dos bodegas, con todo lo que ello conlleva, Torres no para de viajar.

“Acabo de llegar de Bélgica, de una presentación temática de la bodega Jean Leon, y enseguida me marcho a Tokio, como ponente de un congreso”, explica. “Cada día es diferente en mi vida. Nunca tengo un día normal. Dependiendo de la época del año, viajo más para dar soporte al equipo comercial, o estoy en las bodegas para tomar las decisiones de vendimia o preparando coupages [mezclas] o estoy con presupuestos”.

Presidente de una agrupación de bodegas

Pese a viajar todo el tiempo, todavía tiene tiempo para presidir Qualidès, una agrupación de bodegas asentadas en el Penedès, la cual promueve una viticultura sostenible y ecológica con el entorno, dando a conocer la personalidad y excelencia de sus vinos y promocionando el enoturismo de esta hermosa zona vitivinícola de Cataluña.

Para relajarse, Mireia da largas caminatas por el campo. También le gusta la música, el buen cine, el teatro y la lectura. Además, juega al tenis (dicen que es una gran tenista).

Mireia Torres junto a su hermano Miguel.
Mireia Torres junto a su hermano Miguel.

Al hablar cara a cara con Mireia Torres, una de las grandes damas del vino en el mundo, es fácil percatarse de que es una persona modesta y humilde. Se percibe también —cuando te observa con sus expresivos ojos azules verdosos heredados de sus progenitores— que es una mujer tímida y reservada, pero a la vez segura de sí misma.

El vino y sus hijos, sus amores

Cuando escucha la palabra vino, su entusiasmo es evidente, y habla del tema con el mismo fervor que demuestra cuando la conversación deriva en su otra pasión: sus hijos, Nuria y Albert, que son su alegría. Es entonces cuando surge la pregunta de si le gustaría que alguno se dedicara en un futuro a la empresa familiar: “Yo los voy a apoyar en todo lo que quieran hacer en la vida, pero las decisiones las han de tomar ellos mismos”, asegura.

Quienes la conocen coinciden en que Mireia Torres es una mujer meticulosa con la que da gusto trabajar, que no duda en mancharse los zapatos de barro caminando entre las viñas a primera hora de la mañana cuando el rocío humedece la tierra, y cuya gran ilusión es siempre hacer que el vino que se elabora sea mejor que el del año anterior.

Una mujer que sabe que en el negocio del vino siempre hay algo que aprender, que es imposible conocerlo todo, y que valora lo importante que es cada persona que conforma cualesquiera de las dos bodegas que dirige. “Este es un mundo donde hay que saber trabajar en equipo”, afirma Torres convencida. “Detrás de cada botella, hay mucha gente que ha puesto su granito de arena para hacer que las cosas salgan bien”.

Mireia Torres Maczassek
Mireia Torres en una reciente presentación de Bodegas Torres.

Al preguntarle qué es un buen vino, la respuesta llega al instante: “El que te hace disfrutar del momento. Como decía el enólogo jefe de Torres, Félix Sabat: ‘un buen vino es aquel que hace que las copas se vacíen’”.

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