Platería Virreinal y arte jesuíta


Bienal De Anticuarios

Ana B. Remos


El Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco de Buenos Aires es una visita obligada para los amantes de la historia y la cultura latinoamericanas.


Instalada en el Grand Palais de París y con escenografía de Karl Lagerfeld, la bienal con ésta última edición ha conseguido traspasar fronteras. En el restaurado Salon d’Honneur, el diseño de Lagerfeld para ésta edición rinde homenaje a la Ciudad de la Luz. Basándose en el Salon de L’aviation de 1909, evento que marcó historia en el Grand Palais, el trabajo de Lagerfeld fue extensamente aplaudido.

Con un porcentaje de 75% de participantes franceses, se ha vuelto a demostrar la fuerza que sigue teniendo Francia en cuanto a antigüedades se refiere, abriendo esta vez paso a los dealers más jóvenes.

En esta edición, los trabajos más importantes han sido piezas antiguas, junto con muebles de valor de los siglos XVIII y XIX. Piezas de la antigua China se han expuesto junto a piezas del África tribal y arqueología griega y egipcia.

Galerías de renombre y dealers se han unido en esta feria que ha contado con nombres tan prestigiosos como Gisèle Croës, la conocida dealer de Bruselas cuyas piezas han sido adquiridas en la Biennale por precios entre $130,000 un $1.3 millones.

La conocida galería Kraemer estaba, al igual que en otras ediciones, presente. Una galería familiar que ocupa un puesto destacado en el mundo de las antigüedades y que presentó trabajos de la talla de Jean-Henri Riesener, el ebanista alemán de la Reina Marie Antoinette.

Para Benjamin Kraemer, no hay que perder de vista a los futuros coleccionistas. De hecho, muchos de los que adquirieron las piezas de la familia Kraemer en la Biennale han sido jóvenes americanos en su treintena, que todavía no llegan a ser coleccionistas, pero que con la excusa de decorar sus nuevas casas ya se están introduciendo en el mundo de las antigüedades. Saben lo que buscan y han adquirido piezas de Jeff Koons o Anish Kapoor. No aquí, claro.

Este dato tampoco le ha pasado inadvertido al presidente de la Biennale, Christian Deydier, quien ha intentado encontrar un balance en esta edición entre los gustos de los clásicos coleccionistas y los jóvenes emergentes y todo ello teniendo presente la emergencia de nuevas ferias rivales que consiguen que galerías y dealers tengan más opciones a la hora de estar presentes o no en la Biennale.

Otra de las galerías cuyos trabajos han sido muy comentado es la parisina Tornabuoni Art. La galería organizó un grupo de trabajos de artistas que incluían a Picasso, Giacometti, Chagall, Kandinsky y Basquiat. Tornabuoni presentó tambien trabajos de Lucio Fontana: Concetto Spaziale.

Pero también ha habido lugar para galerías y dealers no franceses. Es el caso de Phoenix Ancient Art, de Nueva York y Geneva. O Didier Aaron, con presencia en París, Londres y Nueva York, Robilant + Voena de Londres y Milan, etc.

En lo que respecta a joyería, los clientes chinos han sido los que han realizado las mayores adquisiciones. Piezas de Boucheron, Cartier, Chanel, Piaget y Van Cleef & Arpels estuvieron presentes en lo ofrecido en ésta edición. Piaget presentó un collar compuesto de más de 1,500 diamantes y Chanel adquirió el kiosko más amplio de la Biennale, de más de 2,700 pies cuadrados. De las piezas de joyería que lograron cautivar tanto a expertos y curiosos, destaca sin duda el impresionante collar The eyes of Infinity de Wallace Chan.

La Biennale ha consolidado con ésta vigesimosexta edición, su liderazgo en la muestra de las más finas creaciones de toda las épocas y ya se espera con ansiedad la siguiente edición.


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