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Patagonia: un viaje al fin del mundo

Ana B. Remos


Si quieres palpar la naturaleza virgen e imponente, viaja a lo que el famoso autor Julio Verne llamaba "El fin del mundo", ubicado en la Patagonia argentina, el territorio más austral del continente sudamericano. Sus paisajes son algunos de los más espectaculares del planeta.


La Patagonia es un lugar de ensueños llamado también el fin del mundo, porque así nombró a esta región Julio Verne, en su novela El faro del fin del mundo. Esta es una historia de aventuras, de piratas y asesinatos, ambientada en la Patagonia y resulta bastante descriptiva en lo que se refiere a las condiciones extremas en este remoto rincón del planeta.

La Patagonia es una extensa franja de tierra compartida por Chile y Argentina. El territorio, el más austral del continente sudamericano, es una tierra de una enorme belleza con algunos de los paisajes más espectaculares del planeta.

Es la tierra en esencia: virgen, salvaje y desolada. Pero las cosas han cambiado mucho en los últimos 20 años. Lo que antes era tierra de nadie, se ha convertido en lugar de interés para un número creciente de turistas que buscan aventuras en el fin del mundo.

Descarnada y hermosa, la Patagonia es un vasto territorio que ocupa más del doble de extension que California. En la parte chilena, donde el continente llega a su fin, el visitante se encuentra con una deslumbrante explosión de picos nevados, volcanes, bosques, glaciares, islas y fiordos.Pero a medida que avanzamos hacia el este, hacia Argentina comienzan a aparecer llanuras esteparias, desnudas de vegetación y plagadas de rocas.

Descubrir las maravillas del sur

A medida que vamos hacia el sur, el clima templado del norte de la Patagonia da paso a temperaturas más frías y los vientos del lugar son famosos por añadir esa sensación de aislamiento que buscan la mayoría de los visitantes.Algunos de los lugares más populares son el Glaciar Perito Moreno, Mt, Fitz Roy, el parque natural Torres del Paine y Ushuaia en Tierra de fuego.

LLegar a esta tierra remota resulta bastante fácil. Lo mejor es volar desde Buenos Aires a Calafate, una pequeña ciudad que ofrece el encanto de los pueblos de montaña, con excelentes hoteles, tiendas y restaurantes. El lugar debe su nombre a una baya silvestre que crece en los alrededores y que resulta un buen punto de partida para explorar el sur de la patagonia, un lugar donde los paisajes inverosímiles se convierten en protagonistas.

Se puede ir a La Patagonia durante todo el año, pero el verano es el mejor momento para evitar las masas de turistas, y la primavera y el otoño también son excelentes. Es importante recordar que en el hemisferio sur las estaciones van al revés, cuando es verano en el norte, es invierno en el sur, y viceversa.

Paisajes que inspiraron a grandes de la literatura

La región está salpicada de una serie de parques naturales que acogen turistas venidos desde todos los rincones del mundo. Asegúrate de llevar tu Kindle con una selección de los mejores autores de la literatura latinoamericana, que narren la vida en este punto del planeta.

Poemas de Pablo Neruda, cuentos de Jorge Luis Borges, Mi país inventado de Isabel Allende, y In Patagonia de Bruce Chatwin, ya que las distancias entre los puntos de interés son muy largas. Le recomendamos hacer planes y reservas con anticipación a través de un agente de viajes, ya que la disponibilidad es limitada. Los viajeros también deben ser conscientes de que las condiciones meteorológicas pueden impulsarlos a modificar itinerarios en el último minuto.

Desde El Calafate se puede llegar al pueblo de El Chalten, 140 millas al norte, en el extremo del Parque Nacional Los Glaciares, a los pies del monte Mt. Fitz Roy, llamado así por el famoso capitán del buque exploratorio Beagle HSM de Charles Dawrwin.

El monte Fitz Roy tiene fama de ser una de las montañas más difíciles de escalar en el mundo a pesar de su altura, y es un lugar de exploración de escaladores profesionales.

Torees del Paine y los hielos eternos del Perito Moreno

Los excursionistas menos aventureros tendrán suficientes oportunidades de acercarse lo suficiente como para tomar fotos impresionantes de esta montaña icónica. Los teléfonos móviles no funcionan en estos parajes y el acceso a Internet es escaso y muy caro. Otra excursión inolvidable es la del Parque Nacional Torres del Paine a 140 millas más al sur de El Calafate.

El viaje dura unas cuatro horas, más el tiempo de atravesar la aduana en la frontera entre Argentina y Chile. Pero el tiempo empleado merece la pena, dadas las vistas impresionantes de los Andes y los lagos que reflejan los picos de las montañas en sus aguas cristalinas.

Y por supuesto que ningún viaje a la Patagonia estaría completo sin una visita al glaciar Perito Moreno, declarado Patrimonio de la Humanidad desde 1981 y tercera reserva mundial de agua dulce. El glaciar tiene tres kilómetros de ancho y una profundidad media de 240 pies, pero la profundidad total del hielo llega a los 558 pies en algunos puntos.

Son dos horas de camino a través de carreteras en buen estado, con vistas panorámicas, hasta llegar a esa maravilla de la naturaleza. Una vez allí, existen una serie de pasarelas con miradores estratégicamente situados que permiten al visitante explorar la zona a su propio ritmo.

También puede subir a un barco panorámico que ofrece una perspectiva distinta de la cara sur del glaciar. Desde la embarcación, la majestuosa pared de hielo resulta aún más impresionante y el sonido atronador del hielo rompiéndose es el máximo reflejo de la fragilidad del entorno.

Los fragmentos de hielo forman icebergs que flotan sin rumbo por el lago como centinelas de un mundo inmaculado que no existe en ningún otro lugar. El Perito Moreno es un glacial estable, lo que significa que no está cediendo, como les pasa a muchos otros, al calentamiento global. Otros puntos de interés de La Patagonia incluyen las estaciones de esquí de Bariloche, la península de Valdés y los bosques petrificados, más al norte.

La ciudad más austral, Ushuaia

A medida que nos acercamos al final del viaje, la ciudad más austral del mundo nos espera. Una ciudad azotada por el viento de Ushuaia, en Tierra del Fuego, donde se respira el ambiente de un pueblo fronterizo con algunas comodidades modernas como tiendas libres de impuestos y restaurantes.

Es la oportunidad para disfrutar de los mariscos de la zona, y el cangrejo rey, que sin duda hace honor a su nombre. También se puede degustar la tradicional parrillada de cordero (parrilla), acompañada por los suntuosos vinos de Argentina y del cercano Chile.

Esta ciudad está más cerca de la Antártida que de Buenos Aires y las puestas de sol mágicas conmueven hasta las lágrimas, llenando a los visitantes con una sensación de aislamiento que la mayoría de los viajeros nunca experimentaron antes. Rodeada de lagos y bahías, Ushuaia es el puerto de partida para los cruceros a las islas cercanas y a la Península Antártica.

Mientras que este último destino resultará una experiencia única si cuenta con tiempo suficiente, las islas son una forma fantástica de ver la fauna patagónica como hizo Darwin en su tiempo. En el interior hay Guanacos, pumas y zorros y además existe una riquísima fauna marina que incluye ballenas, francas australes, orcas, lobos marinos y unos adorables pingüinos.

Nuestra búsqueda del mítico “Faro”, descrito por Verne, llega a su fin cuando llegamos a Isla de los Estados, con un mítico faro que guiaba a los barcos en sus travesías por las traicioneras aguas del Atlántico Sur.

El faro se apagó en 1902, pero en 1988 un marino francés con el nombre de André Broker construyó una réplica exacta que sigue en pie. Un viaje a la Patagonia hará que los herejes se conviertan. Aquellos que puedan evitar las multitudes de turistas se encontrarán a solas con sus pensamientos y sentimientos.

Este es un lugar para la introspección y la contemplación de la naturaleza en apacible soledad, sin otro sonido que el zumbido del viento a través del paisaje inquietante del fin del mundo.

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