Riviera Maya


Grand Velas, Un Paraíso Turquesa

Ana B. Remos


La Riviera Maya también ofrece un mundo de lujo y comodidad.


La Riviera Maya se ha convertido en el foco de atención de los viajeros de lujo que acuden a sus playas vírgenes. Su salto a la fama se debe a la necesidad de explorar la bella costa de la península de Yucatán más allá del hacinamiento de los hoteles de Cancún. Y éste es un lugar que da la bienvenida a los turistas más exigentes.

La región se extiende desde Puerto Morelos en el norte, hasta Punta Allen en el sur, siguiendo el contorno de la costa del estado mexicano de Quintana Roo, en la península de Yucatán, al sur de Cancún, hacia la frontera con Belice.


Vista aérea del Gran Velas Resort en la Riviera Maya.


El territorio es hogar de antiguas ruinas mayas como Tulum y la cercana Chichen-Itza, donde el viajero puede explorar las pirámides y templos de una de las civilizaciones clásicas de las Américas, y relajarse en plena naturaleza. La zona está literalmente salpicada de cenotes, que son profundos pozos naturales que se forman cuando los techos de la cueva ceden al estar inundados. Allí se puede nadar en aguas tranquilas, silenciosas y transparentes bajo la tenue luz que se filtra. Es una experiencia tan relajante que llega a ser mística, y los visitantes quieren repetirla una y otra vez.

En alta mar, el increíble arrecife mesoamericano, el segundo mayor del mundo, está lleno de peces de colores y de corales que atraen incluso a los visitantes más reacios a explorar los tesoros submarinos de Yucatán. Los buscadores de aventura disfrutarán con las excursiones a la selva, paseando en kayak por las mejores reservas naturales de México, navegando con unas maravillosas puestas de sol y disfrutando de una larga lista de opciones. Los parques temáticos, como Xcaret y Xel-Ha, atraen a un gran número de turistas que se deleitan nadando en ríos subterráneos y disfrutan de la gloriosa naturaleza de los entornos marinos.

Pero todos los atractivos de la Riviera Maya no serían suficientes para la jet set si no contara con alojamientos de lujo a lo largo de las aguas de color turquesa del Caribe mexicano. Muchos de ellos incluso han comprado propiedades en la zona.

Uno de los lugares más fabulosos donde pasar las vacaciones es el Grand Velas Riviera Maya, ubicado a solo 35 kilómetros del aeropuerto internacional de Cancún y a cinco minutos del centro de la Playa del Carmen. El gran resort abrió sus puertas en el 2008 y desde su inicio recibió la calificación de cinco diamantes.

El resort está situado entre 80 acres de manglares protegidos, selva y pozos de agua dulce, junto a mil metros de playas privadas. Cuenta con 491 suites en tres ambientes separados: Premium, frente al océano; Suites Gran Clase, con piscinas y terrazas, para las familias con niños de más de 12 años; suites familiares con vistas al océano (Suites Ambassador) y Zen Grand Suites, enmarcadas por la flora y fauna de la selva. Cada uno de los tres entornos es un resort dentro de otro que se adapta a las necesidades del viajero. “Este maravilloso complejo ofrece todo lo que un huésped pueda desear, con un servicio excepcional y varios restaurantes gourmet, pero además ofrece la experiencia de un spa único”, comenta Fernando García Rossette, director general de Grand Velas.

Roberto Elías y Ernesto Vela, de la afamada firma de arquitectos Elias y Elias, junto con el diseñador de interiores Castro Melin, fueron los encargados del diseño del complejo. El resultado es una mezcla perfecta de interiores estilosos y un ambiente vibrante, propio de la península de Yucatán. Desde lejos el hotel parece enorme, casi solemne, pero más allá de la imponente fachada, los diseñadores han logrado crear un ambiente elegante y cómodo, decorado en tonos neutros, con accesorios de lujo y piezas de artesanos locales . “Hemos mezclado el color tropical con paredes oscuras, utilizando madera en el suelo para dar sensación de calidez, y encimeras de mármol travertino para enfriar la habitación después de un día de sol”.

Las instalaciones gastronómicas en el Grand Velas llevan a los visitantes por un tour culinario de sabores impregnados de tradiciones antiguas (cocina mexicana, europea y asiática), con siete restaurantes dirigidos por chefs de renombre mundial de Francia, España y México. El restaurante “Cocina de Autor”, de Bruno Oteiza y Mikel Alonso, ya es famoso en todo el mundo por su alta cocina española. Otras deliciosas opciones gastronómicas incluyen Frida, que ofrece alta cocina mexicana a cargo del chef Ricardo de la Vega; Piaf, que ofrece comida gourmet francesa cocinada por Michael Mustiere, y Sen Lin, donde se puede disfrutar de la mejor cocina asiática preparada por las exquisitas manos del Chef Issac Esparza. Por su parte, el Chef Aurelio Arista deleita en Luca con un menú inspirado en la gastronomía del norte de Italia que incluye mariscos gourmet, carnes y pastas caseras. Comida más informal, pero igualmente tentadora, se puede encontrar en Azul, Bistro o Chaka. Además, el lugar dispone de cinco barras (Sky, Sen Li, Piano, Karaoke y Aqua) que ofrecen cócteles innovadores y ambientes para satisfacer a todo el público.


Grand Velas Resort.


Encabezando la larga lista de comodidades del hotel está el Grand Velas Spa, que cuenta con más de 89.000 metros cuadrados de puro placer, con 40 salas de tratamientos y suites decoradas con arte y mobiliario nativo. Considerado el mejor del mundo por la revista Virtuoso Travel, está rodeado de una exuberante selva verde y dispone de todo tipo de instalaciones de hidroterapia, salas de vapor con hierbas, baños de barro y áreas de relax masculinas y femeninas, además de ofrecer consultas y diagnósticos para mejorar el cuidado de la piel.

Diana Mestre, reconocida especialista en belleza, desarrolló el concepto del spa. El objetivo es completar los Siete Viajes, un conjunto de tratamientos terapéuticos que incluye: Viaje Mediterráneo, Memorias de India, Sendero de aromaterapia, Viajes por el mundo, Viaje de Hombre, Viaje de Mujer, Viaje a través de México, y una amplia carta de tratamientos tradicionales que conjugan productos autóctonos con técnicas ancestrales de relajación.

La experiencia de este maravilloso spa es verdaderamente el broche de oro de esta visita a una tierra tan rica en historia, tradiciones y belleza como es Yucatán. El Grand Velas ha realizado una magnífica labor a la hora de salvaguardar la gran herencia maya.


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