Una ciudad: dos culturas


Estambul

Ana B. Remos


La mágica ciudad entre dos continentes ofrece un abanico de lugares soñados para visitar y volver.


Estambul, fundada en el año 658 a. C., es una urbe única llena de encanto y de contrastes: es antigua y moderna, religiosa y laica, mundana y sofisticada, mística y materialista, europea y asiática.

Es la ciudad más grande de Turquía, con una población de más de 15 millones de personas.

Se extiende a lo largo de las dos orillas del estrecho del Bósforo que une el mar de Mármara, al sur, con el Mar Negro, al norte.

Estambul es la única ciudad del mundo construida sobre dos continentes, lo cual ha marcado su desarrollo. Esa ubicación estratégica la convirtió en la capital de los imperios bizantino y otomano dejando atrás restos multiculturales en acueductos, cisternas, palacios, iglesias, sinagogas, mezquitas y muchos otros monumentos que durante siglos ejemplificaron la armonía y la tolerancia cultural.

Es tanto lo que hay por ver en esta cautivadora metrópoli que es imposible mencionarlo todo, ya que a la combinación de su increíble historia, su rica cultura, sus tiendas, su sofisticada vida cultural y sus restaurantes de clase mundial, se le unen los museos, teatros, cruceros y sus fascinantes recorridos históricos y arquitectónicos.

He estado en varias ocasiones en Estambul y nunca he conseguido verla completamente. En ocasiones, me he quedado ensimismado mirando a la gente, observando trabajos de los cuales sólo he oído hablar, como el de los aguadores, estañeros o curtidores. O simplemente disfrutando del dolce far niente, como dicen los italianos, sentado en la terraza de una bulliciosa cafetería tomando un café turco.

Una de las maravillas que no puede dejar de visitar es la mezquita de Santa Sofía, obra maestra del arte bizantino que fue primero una iglesia católica y en 1453 se convirtió en mezquita. En la actualidad, no está abierta al culto ya que funciona como un museo. Situada en el punto más alto de Estambul, su perfil define a la ciudad gracias a sus cuatro minaretes o torres y a su cúpula de más de 30 metros de diámetro.

Otra joya imperdible es la Mezquita Azul. Fue construida por el Sultán Ahmed I entre 1609 y 1616 y, aunque es más pequeña que Santa Sofía, se destaca por sus seis minaretes y sus más de 20.000 azulejos de color azul que adornan la cúpula y la parte superior de la mezquita.

En el Palacio Topkapi se asombrarán con la grandeza del Estambul imperial gobernado por los sultanes. Sus más de 700.000 metros cuadrados encierran la biblioteca del sultán Ahmed III, el salón imperial del harén y tesoros únicos como el Diamante del Cucharero, de 88 quilates, que perteneció a la madre de Napoleón Bonaparte, o el puñal topkapi, adornado con preciosas esmeraldas.


Una visita muy especial es la Cisterna Basílica, uno de los antiguos depósitos de agua construidos como reserva en caso de asedio o de guerra. Edificada en tiempos del emperador romano Justiniano, es lo más parecido a un templo sumergido debido a sus 336 columnas de nueve metros de altura.

También se destaca la Torre Gálata, una de las torres más antiguas del mundo ya que fue edificada en el año 528 para servir como faro.

Pero si hay un lugar emblemático en Estambul es el Gran Bazar, considerado como el mercado más antiguo y grande del mundo, con una extensión de más de 45.000 metros cuadrados. Dispone de más de 3.650 tiendas donde podrá comprar, regateando, joyas, artesanía, preciosas alfombras y especias de todo tipo.

Como ve, las posibilidades de disfrutar de esta ciudad mágica son infinitas.

 

COPYRIGHT FOTOGRAFÍAS: J.P. BONETE


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