Aromas nacidos en florencia


Lorenzo Villoresi: la historia de un gran perfumista

Franky M.


El motivo principal de estas fragancias producidas artesanalmente es el valor intrínseco de cada uno de los componentes empleados en su elaboración.


Si tomamos en cuenta que las casas de lujo europeas presumen de longevas, la firma italiana de perfumes Lorenzo Villoresi puede considerarse joven. La marca vio la luz en 1990, en el antiguo palacio de la familia Villoresi, en el centro de Florencia, y a su corta edad se cuenta entre las perfumerías de nicho más selectas, la preferida de muchos olfatos.

Lorenzo Villoresi
Lorenzo Villoresi.

Todo empezó en 1981, cuando el perfumista viajó a Oriente Medio y quedó prendado de las especias y esencias que encontró. Enseguida realizó estudios sobre el perfume, los olores y los métodos de destilación, las pruebas de extracción y la realización de tinturas, infusiones y otras preparaciones aromáticas.

En los años noventa, el director de la Maison Fendi, interesado en crear una colección de productos para perfumar el ambiente, encargó la primera fragancia nacida bajo la marca Lorenzo Villoresi Profumi. Tras varias colaboraciones con otros personajes relevantes del mundo de la moda nació la primera colección de eau de toilette, perfumes y productos de baño de Lorenzo Villoresi.
Lorenzo Villoresi

Poco a poco, el perfumista fue concentrándose en su propia marca y, a lo largo de los años, ha creado una serie de fragancias monotemáticas que representan su interpretación de algunos motivos clásicos. Así surgieron Musk, Sándalo, Patchouli, Incensi, Spezie, Vetiver, Wild Lavender. Todas se caracterizan por una fórmula compleja con un amplio uso de sustancias naturales muy preciadas.

Entre 2005 y 2006, Villoresi comenzó a trabajar en Florencia en el nuevo Centro del Perfume, ubicado en los antiguos palazzos de la familia Bardi. El lugar, donde se celebran cursos y seminarios sobre perfumería, alberga un jardín de esencias, un café, una tienda y una colección de materias primas poco conocidas, así como un pequeño thermarium aromatic, reservado a sus miembros.

Villoresi, quien en 2006 obtuvo el prestigioso premio internacional Prix François Coty de París, el reconocimiento más importante a la carrera artística de un perfumista, ha alcanzado el éxito con una idea en la cabeza: el valor intrínseco de cada uno de los componentes empleados en sus productos. La producción es totalmente artesanal y requiere paciencia, tiempo y una atención absoluta para crear los mejores aromas.
Lorenzo Villoresi

Estos surgen de la mezcla de lujosos aceites esenciales extraídos en todo el mundo, que se aproximan a los elementos típicamente toscanos como el laurel, el olivo, el ciprés y la rara y valorada raíz de iris, empleada para fijar esos aceites y que sus notas sean más perdurables.

Lo último que ha hecho Villoresi ha sido relanzar su primera colección de fragancias monotemáticas bajo el nombre de Colección Vintage. Son perfumes clásicos, atemporales, ajenos a la dictadura del mercado. Los ha rescatado a petición de amigos, profesionales del sector y seguidores fieles, que sentían cierta nostalgia por estas creaciones, algunas de ellas descatalogadas. Primero salieron a la venta (en tiendas seleccionadas y en la página web de la marca) las fragancias Ambra, Garofano, Incensi, Vetiver, Ylang Ylang y Tropicana. Próximamente lo harán otras, siempre en cantidades limitadas y a un precio de más de 100 euros.  ■


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