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L’air du temps – L’écrin des colombes: la nueva y elegante fragancia de Nina Ricci

Mary Elizabeth Collins


Inspirada en el icónico perfume L'Air du Temps de 1948, esta nueva fragancia es una esencia floral que simboliza la eternidad y el movimiento perpetuo.


Nina Ricci, la mítica y destacada maison francesa de alta costura, accesorios y perfumería, se ha destacado siempre por su buen gusto, su diseño y su sorprendente y exclusivo sentido de la elegancia.Esta marca, fundada en París en 1932, presenta ahora un nuevo perfume al que ha llamado L’ Air du Temps – L’Écrin des Colombes, que traducido al español vendría a significar “El Aire de los Tiempos – El Joyero de las Palomas”.

L'air du temps

Esta nueva apuesta está basada en su perfume creado en 1948, L’Air du Temps, esencia de la feminidad que celebra la eterna juventud. Nina Ricci define las propiedades de L’Air du Temps como “el aire que respiramos, el estado de ánimo del momento, el reflejo de cada época”.

La nueva fragancia, L’ Écrin Des Colombes, obra de una nariz tan célebre como la de Francis Fabron, es una esencia floral que simboliza la eternidad y el movimiento perpetuo.

Su inusual composición de flores tan míticas como el jazmín, la gardenia, la violeta, la orquídea, el lirio, el clavel y las rosas, salpicada con ámbar, madera de sándalo, almizcle, benjuí, musgo, vetiver, cedro, romero y un punto de clavo de olor, deja un sereno recuerdo y proporciona una personalidad inolvidable a la mujer que lo usa.

Asimismo, el preciado líquido viene encapsulado en un llamativo y exuberante envase de cristal que destila arte en todo su diseño y que representa un homenaje a la mujer actual, elegante y sobria.

Los aclamados artesanos de la firma parisina Gérard Lognon, fabricantes desde el siglo XVII de telas y papeles plisados para la alta costura, el cine, la ópera y el diseño de todo tipo de objetos, fueron los encargados de crear La Cage, una preciosa jaula para pájaros que guarda la exclusiva edición de L’ Écrin Des Colombes.

L'air du temps

Un equipo de expertos ha transformado un radiante raso amarillo de primerísima calidad, uniéndolo a los pliegues ondulados de la jaula de pájaros mientras la tela es calentada, enfriada y modelada con la ayuda de una máquina de plisado para darle la forma deseada. Manos y ojos acostumbrados a un trabajo de pura filigrana han trabajado a la par para transformar la noble materia prima en una obra de arte tridimensional.

Maison Lalique, con su inmejorable forma de tratar el vidrio, siempre finamente trabajado a mano, ha creado un envase fascinante, meticulosamente tallado, para encumbrar a un perfume en el que se observa un remolino espectacular de volutas que brillan debajo de palomas de cristal, con destellos de oro puro que sobrevuelan el tapón del frasco.

Tan sólo 74 botellas únicas, hechas a mano y numeradas individualmente, están a la venta. Un objeto para el cual el tiempo se detiene y el silencio se hace latente, pues el diseño del frasco y de la bella caja que lo contiene es un tributo a la exclusiva edición vintage que realizó Nina Ricci hace más de 60 años para L’Air du Temps.  ■


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