Un epicentro de la moda


India: del glamour de la Alta Costura a las asignaturas pendientes

Walter Raymond


La India como segundo productor en el mundo, hace valer su extraordinaria ventaja comparativa gracias a la disposición local de la totalidad de la cadena de suministros.


La India se proyecta como figura importante en el mundo de la moda y la Alta Costura internacional. Ciudades como Nueva Delhi y Mumbai se han transformado en epicentros de tendencias y sedes de los talleres y estudios de diseño más prestigiosos de Asia. El Fashion Design Council of India (FDCI), organismo con apoyo estatal que promueve y fiscaliza la actividad, presenta eventos internacionales bianuales de muy alto nivel como el reciente India Fashion Week, India Couture Week o Wills Lifestyle India Fashion, donde los mejores diseñadores del país presentan sus colecciones. Nombres tales como Tarun Tahiliani, Manish Arora, Rina Dhaka, Ritu Kumar, Ritu Beri, JJ Valaya, Abu Jani y Sandeep Khosla, ya triunfan en las pasarelas europeas y sus nombres se asocian a las tradicionales firmas francesas.
IndiaEsta irrupción en mercado del fashion está sustentada dentro de un panorama internacional propicio y la pujante producción local. La inspiración hindú recurre a sus tradiciones culturales, telas exóticas de texturas innovadoras y la incorporación de colores vibrantes, bordados y métodos artesanales integrados con equilibrio al gusto internacional moderno. Estos detalles aportan a la tradicional moda occidental un toque exótico, original y renovador respaldado por una consolidada y competitiva industria textil.

Claroscuros de la textil india

En un contexto económico mundial donde China es el primer productor de textiles, estaría dejando de ser tan competitivo como en las décadas anteriores. La India como segundo productor mundial en el mundo, hace valer su extraordinaria ventaja comparativa gracias a la disposición local de la totalidad de la cadena de suministros. India produce desde el algodón y diversas fibras naturales hasta las más delicadas fibras sintéticas de última generación, pasando por la fabricación del hilado, tejido y puesta a disposición del consumidor.
India

La industria textil en la india es la cuarta economía del país luego de la agricultura, servicios e industria química. El sector aporta un 5% del PBI (Producto Interno Bruto) y emplea de forma directa a más de 35 millones de personas, estimándose en 55 millones más los empleos indirectos relacionados a la actividad. Las autoridades del país reconocen la necesidad de superar a la brevedad los severos obstáculos en el desarrollo de esta actividad que comienzan con una pésima infraestructura, dificultades en el suministro energético y el intrincado marco legal y burocrático que actúan como freno a las inversiones. Otra delicada asignatura pendiente es la persistencia del trabajo esclavo e infantil, tema que genera un rechazo que desemboca en la pérdida de oportunidades con futuros inversionistas y gran controversias a nivel mundial.

Competencia asiática

A pesar del notable desarrollo alcanzado por la industria textil en la India, aún queda un largo e importante camino para recorrer. Su mercado interno tiene un desarrollo amplio y significativo pero las exportaciones apenas alcanzan un 11% del total, que significan US$17.000 millones de dólares, en números concretos un 3,7% del mercado mundial. Sus competidores asiáticos directos como Camboya, Laos, Myanmar y Vietnam, son un duro oponente junto al sorprendente Bangladesh, que exporta el doble que la India.
India

El gobierno anunció recientemente un plan para crear 10 millones de empleos y aumentar a US$30.000 millones las exportaciones textiles en los próximos tres años. El objetivo para 2025, es generar 80 millones de nuevas plazas de trabajo para acompañar el ritmo de crecimiento de su población. Contra estos objetivos hay ciertos aspectos que el país no tiene a su favor, y es que la baja productividad de los trabajadores indios debido a la escasa incorporación de tecnología, la extensa y acentuada economía informal y ciertos hechos negativos en su economía, como la pérdida de un negocio de US$90 millones por etiquetar sábanas de menor calidad como algodón egipcio de nivel superior.  ■


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