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Las 50 Peores Organizaciones Benéficas

Laura Juncadella


Este informe ayudará a educar al público a que se aseguren de que las donaciones que hacen terminan en manos de aquellos que más lo necesitan.


 

En los EE.UU., más de 1,6 millones de organizaciones exentas de pagar impuestos compiten para que la gente contribuya a su causa benéfica. Tras un año de investigación, el The Tampa Bay Times y el Centro de Investigación Periodística (CIR) han revelado que las donaciones no siempre van destinadas al fin que los donantes piensan.

En un esfuerzo conjunto, el Times y el CIR han publicado una lista de las 50 peores organizaciones benéficas en los Estados Unidos. La lista va desde organizaciones para la investigación del cáncer y la asistencia al paciente, a fundaciones de ayuda al veterano u otras destinadas a ayudar a los niños. El estudio se centró en los grupos pagados por las empresas privadas para que ellos hagan el trabajo de recaudación de fondos, una de las maneras más ineficaces para conseguir donaciones. Por lo general, esta operación es llevada a cabo por agentes de ventas por teléfono (telemarketing) que se embolsan gran parte del dinero recaudado.

Los periodistas que hicieron la investigación se basaron para su informe en los datos recopilados por los “grupos de vigilancia”, que identificaron a 5.800 organizaciones benéficas que sistemáticamente se quedan con cerca de 33 centavos de cada dólar recaudado. Después se dedicaron a la ardua tarea de investigar, de forma exhaustiva, decenas de registros estatales y federales en los que analizaron las declaraciones de impuestos de estas organizaciones para identificar cuáles eran las peores.

Sus conclusiones son alarmantes: en los últimos diez años, estos grupos han recibido colectivamente $1.3oo millones en donaciones, pero han pagado cerca de $1.ooo millones a los telemarketers (tele operadores o agencias de ventas por teléfono), que les gestionan los fondos. Menos del 4% de la recaudación total llego en forma de dinero en efectivo a las personas a quien se supone debía llegarles. La realidad es que los donantes han sido engañados. Se les ha mentido. El informe señala que, al usar nombres similares a organizaciones muy conocidas, la confianza de un donante se gana fácilmente y cualquiera envía un cheque sin dudarlo a un agente de sin hacer la comprobación pertinente, ya que piensan que han oído ese nombre antes en alguna parte.

Si bien la corrupción en sí no es nada nuevo, la forma sistemática en que las organizaciones investigadas han engañado y manipulado la opinión pública es preocupante. Con cerca de mil millones de dólares en donaciones, las organizaciones acreditadas podrían haber logrado grandes objetivos. El informe afirma que Hábitat for Humanity podría haber construido 20.000 viviendas, o que se podrían haber realizado mamografías a 10 millones de mujeres sin seguro médico. La mayoría de estas instituciones manipularon la legislación fiscal, usando las donaciones de bienes –no en efectivo- para evadir costos o canalizar los fondos a empresas privadas, que son propiedad de los directores ejecutivos de la organización o de sus familiares.

Todo esto nos lleva a preguntarnos: ¿por qué no se ha hecho nada? El núcleo de la cuestión es la falta de regulación de las organizaciones benéficas: mientras que éstas se inscriben como instituciones no lucrativas a través del IRS (Internal Revenue Service o Departamento de Tesorería de los Estados Unidos de América), un mosaico de agencias estatales las vigilan, y no siempre están preparadas para llevar a cabo esta labor. Además, el IRS no se concentra lo suficiente en descubrir casos de fraude, ya que como estas organizaciones no pagan impuestos, el demandarlas no les supondría ninguna ganancia. Cuando se les hace una demanda, siempre se acusa a la organización, pero no a sus dueños, lo que les permite a estos volverla a abrir con otro nombre, o incluso en otro estado. El castigo es poco más que una cachetada, y sólo conlleva una multa de pocos cientos de dólares. En la primera década del siglo, algunos gobiernos estatales intentaron aprobar una ley que limitara los pagos a los telemarketers. Curiosamente, alrededor de 200 organizaciones acreditadas presionaron a la Corte Suprema de los EE.UU. para prohibir que esa ley saliera adelante, citando la Primera Enmienda y el derecho a la libertad de expresión.

Aunque el Tampa Bay Times y el CIR han pintado un panorama sombrío en lo que se refiere a instituciones de caridad, eso no significa que no debamos hacer donaciones. La gran mayoría de las organizaciones benéficas prestan servicios vitales a las comunidades. La pregunta es ¿Cómo puede uno asegurarse de que no está siendo estafado?

Por encima de todo, es importante reconocer las señales de alerta de las organizaciones fraudulentas. Las organizaciones benéficas fiables, tanto grandes como pequeñas, publican su presupuesto de funcionamiento y tienen disponible su informe anual. Cualquiera puede ver cómo la organización gasta sus donaciones: ¿a cuánto asciende la recaudación de fondos, cuánto se paga en salarios y cuánto se destina a los programas? En general, las organizaciones no deben gastar más de $0,35 en recaudar un dólar. Salvo raras excepciones, los familiares y allegados de los ejecutivos de la mencionada organización jamás deben formar parte de su junta directiva para prevenir conflictos de intereses. Por otra parte, las organizaciones que utilizan eficazmente las donaciones tienden a usar su propio personal y cuentan con voluntarios para recaudar fondos.

Si recibe una llamada telefónica de una organización benéfica, es más que probable que ésta pague parte de las donaciones a la empresa que realiza la llamada. El Tampa Bay Times también presentó una “hoja de trucos” fáciles de verificar sobre la legitimidad de una llamada: obtener el nombre completo de la organización, preguntar para quién trabaja la persona que llama y cuánto de lo que usted está donando será destinado a la causa real. Mejor aún, pregunte por el sitio web, y mírelo con atención antes de enviar su cheque. Si se siente seguro de que la organización es digna de su donación, envíela directamente a la organización “sin ánimo de lucro” en lugar de a la compañía que lo llamó por teléfono, a fin de garantizar que ningún agente externo se lleva una parte de su contribución.

Asegúrese de hacer su tarea antes de abrir su chequera. Los grupos de vigilancia como Charity Navigator o GuideStar USA facilitan la labor de verificar si una organización es fiable. Usted puede investigar lo mismo en el sitio web del Better Business Bureau. Una buena organización benéfica tiene siempre sus puertas abiertas para que sus donantes puedan aparecer en cualquier momento y comprobar qué se hace con su dinero.

Por último, si da con una organización fraudulenta, por favor, asegúrese de informar a CIR. El Tampa Bay Times y el CIR están recopilando una lista de organizaciones benéficas cuestionables para advertir al público antes de que contribuya. La filantropía es un aspecto valioso de nuestra cultura que no debe ser contaminado. Este informe ayudará a educar al público para que se asegure de que sus donaciones llegan de verdad a quienes más lo necesitan.

FUENTE: Center for Investigative Reporting..

FE DE ERRATA:
La traducción original dijo por equivocación $1.3 billones en donaciones, pero han pagado cerca de $1 billón a los teleoperadores. Esta cifra ya ha sido corregida por los editores, ya que la cifra correcta es 1.300 millones de dólares y 1.000 millones de dólares.

 

 


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