Moda y Filantropía


El corazón filantrópico del mundo de la moda

Lázaro Pérez-More


Las damas de hoy tienden mucho más a comprar un vestido de noche más caro, aunque tengan muchos más en el armario, cuando saben que parte de lo recaudado se destina a la caridad.


La industria de la moda, que en algún momento fue considerada como frívola y elitista, ha reconocido finalmente que una parte de su modelo de negocio debe incluir su labor filantrópica. En los últimos 20 años, los diseñadores de moda han logrado un estatus de celebridad que sobrepasa al de los personajes famosos a quienes visten. Esta circunstancia contribuye a que formen, e incluso lideren, asociaciones con ideas afines, unidas bajo principios filantrópicos comunes. Este nicho cultural es, en realidad, la base de su clientela.

Una cliente inteligente es más consciente de cómo las marcas de moda utilizan sus ganancias y, por tanto, está mucho más inclinada a comprar un vestido de noche más caro, aunque tenga muchos más en el armario, cuando sabe que parte de lo recaudado se destina a la caridad. Se trata de un enfoque que aplaca el remordimiento de los compradores. La frugalidad es todavía una virtud, incluso en los círculos adinerados, donde el verdadero lujo es normalmente invisible. A nadie le gusta ser tachado de derrochador irresponsable.

Todas las marcas de moda incluyen hoy en día alguna faceta filantrópica. Prestar el nombre a una causa célebre que sus fans apoyan es, además, un excelente marketing. Sin embargo, muchos diseñadores sienten verdadera preocupación por el estado del mundo, y utilizan su posición de privilegio para hacer algo en lo que creen. Puede ser una experiencia personal, una epifanía, una pelea con la enfermedad (propia o padecida por algún familiar) o un compromiso filosófico con la justicia. Sin embargo, el devolver nunca había sido tan importante para el mundo de la moda como lo es hoy. Son muchos los diseñadores que dan viva prueba de esto.

Tras la muerte en el 2001 de su marido Stephan Weiss, víctima de un cáncer, la diseñadora Donna Karan centró su atención en financiar la investigación de tratamientos holísticos en la cura del cáncer, tanto para el paciente como para su cuidador. Creó la Fundación Urban Zen, con la misión de “crear, conectar y colaborar para hacer conciencia e inspirar el cambio en las áreas de bienestar, preservación de las culturas y fortalecimiento de los niños en mente, cuerpo y espíritu”. El trabajo de la organización es múltiple. A través de iniciativas cuidadosamente diseñadas, Urban Zen aporta fondos para la atención sanitaria y la identidad cultural. Además, ha puesto en marcha un programa para integrar los principios holísticos y los tratamientos tradicionales orientales junto con modernos tratamientos occidentales contra el cáncer. El objetivo es tratar al paciente con dignidad, mientras lucha contra esta enfermedad mortal. Los programas culturales de la organización han llamado la atención y han conseguido recursos, por ejemplo, para aliviar la difícil situación del pueblo haitiano tras el devastador terremoto que destruyó la ya empobrecida nación del Caribe. A través de exposiciones de arte en todo el mundo, la iniciativa recauda fondos para los programas de reconstrucción del país y del alma del pueblo haitiano.  ■

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1. DONNA KARAN. / Foto: Neilson Barnard.



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