Filantropía


Aid for AIDS y sus esfuerzos para ayudar a comunidades vulnerables

Patricia Abaroa


Lo que comenzó como una iniciativa para proveer medicamentos no utilizados en Estados Unidos a pacientes en América Latina, ahora es un programa humanitario que abarca 43 países.


Fundada en 1997 por el activista venezolano Jesús Aguais, la organización humanitaria Aid for AIDS International ha conseguido llevar sus programas de ayuda a los portadores del VIH y enfermos de Sida a algunas de las regiones más remotas del hemisferio occidental, como las comunidades indígenas de México o la tribu de los indios Kuna en las selvas de Panamá. “Las comunidades indígenas son muy vulnerables y queremos darles mucha atención”, afirmó la filántropa venezolana María Eugenia Maury, presidenta de la junta directiva de Aid for AIDS.

“Empezamos con México, donde nos estamos concentrando en esas comunidades y trabajando para darles fuerza y seguridad en sí mismas a las mujeres indígenas”, agregó Maury. AFA, como se conoce a esta organización sin fines de lucro, busca proteger a comunidades en peligro de 43 países proporcionándoles acceso a medicamentos, mejorando su nivel de educación y usando estrategias de prevención y protección.

Aid for AIDS

Cómo surgió la organización

A partir de 1996, un aumento sustancial en el acceso a terapias antirretrovirales permitió reducir la tasa de mortalidad a causa del Sida en los Estados Unidos. En los países en vías de desarrollo, sin embargo, estos medicamentos siguieron siendo costosos y difíciles de adquirir, y el número de personas infectadas y de muertes relacionadas con el Sida continuó creciendo. En esa época Jesús Aguais, consejero de la clínica de VIH del Hospital de San Vicente y del Centro Médico de la ciudad de Nueva York, comenzó a recoger medicamentos que se estaban descartando debido a los frecuentes cambios de tratamientos de los pacientes, pero que podían salvar vidas en otras partes del mundo.

Pidió a sus amigos y pacientes que siguieran su ejemplo, compartiendo y distribuyendo cualquier medicamento no utilizado y vigente. Aguais conoció por entonces a una mujer de su Venezuela natal que había viajado a Estados Unidos para solicitar un medicamento que necesitaba desesperadamente para sobrevivir. Para él, aquella mujer encarnaba a los afectados por la epidemia del HIV y Sida en los países en vías de desarrollo, y eso acabó por motivarlo para fundar Aid for AIDS.

Aid for AIDS

Programa de reciclaje de medicinas de VIH

Hoy AFA opera el Programa de Reciclaje de Medicinas del VIH más grande en el mundo a través de su Programa de Acceso al Tratamiento del Sida, y ha distribuido más de 140 millones de dólares en medicamentos. AFA ha generado además el apoyo de personajes tan prominentes como el artista Tony Bechara, las diseñadoras Carolina Herrera e Yliana Yépez y el reconocido biólogo William Haseltine, exprofesor de Harvard que dirigió una importante investigación del VIH-Sida en los ’80, y esposo de María Eugenia Maury, quien ha estado ligada a la organización desde 2001 como su presidenta y se siente muy compenetrada con su misión y compromiso con las comunidades marginadas.

Sobre el trabajo con las comunidades indígenas, Maury sostiene que AFA es la primera organización que provee medicamentos a los indios Kuna en Panamá. “Son un grupo cerrado, pero poco a poco nos han permitido ingresar en sus territorios. Para nosotros, es muy importante dirigirnos a estas comunidades olvidadas”, afirmó.

AFA es también responsable de ¿Cuánto Sabes de VIH y Sida?, un programa que utiliza técnicas de educación de parejas, teniendo como objeto prevenir la propagación del VIH mediante la promoción de una sexualidad responsable y saludable. El programa, que está en ocho países, ha ayudado a más de 143.000 adolescentes en 362 escuelas a través de cerca de 9.000 educadores y 1.100 maestros. Para Maury, la educación es la herramienta fundamental para reducir el estigma y la discriminación que aún rodea a los pacientes de VIH / Sida.

Lucha contra la falta de información sobre HIV

“A la gente no le gusta hablar de esta enfermedad. Aún con acceso a pruebas de laboratorio, hay quienes prefieren no saber si están infectados. Les aterra el estigma y la discriminación que generan el VIH y el Sida. Mucha gente, incluso personas de alto nivel educativo, no saben exactamente cómo se transmite, cómo se previene o cuál es el tratamiento”, aseguró Maury.

Aid for AIDS

En Nueva York, donde viven Haseltine y Maury, AFA también ofrece análisis y atiende casos entre la población inmigrante. Sin embargo, debido a que los medicamentos no utilizados sólo pueden ser enviados fuera de Estados Unidos como ayuda humanitaria, a AFA no se le permite distribuirlos dentro del país. Por suerte la organización mantiene relaciones con distintos consulados en Nueva York y, a través de ellos, puede lograr acceso a grandes grupos de inmigrantes y ofrecerles análisis de laboratorio.

Para Maury, conocer a gente cuyas vidas fueron salvadas por AFA, es conmovedor. “Hace años fui a visitar la primera oficina que abrimos en Santo Domingo, República Dominicana. Conocí a una mujer que había venido a recoger su medicación. Ella inmediatamente me tomó de las manos y me dijo: ‘Quiero agradecerle a usted y a esta organización. Es gracias a ustedes que estoy viva y puedo seguir trabajando para mantener a mi familia’. Me emocioné muchísimo”, recordó. “Siento una inmensa satisfacción por el trabajo que hacemos. Podemos llevar esperanza y vida a la gente”, concluye.

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