El tesoro de los Zares de Rusia


Artesanía Imperial: El Legado De Fabergé En Un Nuevo Museo

Heike Söns


En un recién restaurado palacio neoclásico de San Petersburgo, el nuevo Fabergé Museum muestra las obras del llamado orfebre de los zares e incluso una valiosa colección valorada en más de 100 millones de dólares.


Los famosos huevos de pascua del orfebre de los zares Peter Carl Fabergé son parte de una tradición centenaria. La colección original de estas delicadas obras de arte, con sus decorados en finos metales y piedras preciosas, la conformaban 57 piezas artísticamente creadas por Fabergé para la familia imperial rusa: el zar Alejandro III regaló a su esposa 11 de estos maravillosos huevos, y luego su hijo, el zar Nicolás II, continuó con la tradición y comisionó otras piezas como regalo para su esposa y su madre. Concebidas para mimar a emperatrices y zarinas, hoy los huevos de pascua imperiales del célebre orfebre ruso siguen siendo muy codiciados, y algunos se han subastado por cantidades astronómicas.

El Legado de Fabergé

La maestría en su confección y la historia que los precede atraen en la actualidad a cientos de visitantes hasta las puertas del recientemente inaugurado Fabergé Museum de San Petersburgo en Rusia. Con una colección que incluye nueve de los 42 huevos imperiales que sobreviven, además de otros objetos de fina joyería que Fabergé confeccionó para la casa real rusa, el museo abrió sus puertas en diciembre del 2013 para engrandecer aún más el inmenso patrimonio cultural de la legendaria ciudad. En su vasta colección destacan la famosa pieza comisionada a Fabergé por el último zar Nicolas II como un regalo para su madre Maria Fyodorovna y el huevo de la Coronación Imperial, que fue creado en 1897.

Ubicado en el número 21 de la avenida Fontanka, la nueva institución exhibe de manera permanente el tan celebrado acervo de la fundación Link of Times Foundation, del empresario multimillonario ruso Viktor Vekselberg. “Empezamos este proyecto hace más de 10 años y estamos felices de presentar el resultado”, señaló Vekselberg durante la inauguración.

El Legado de Fabergé

El objetivo de este museo es, desde luego, celebrar el legado de Peter Carl Fabergé. Con ese propósito, en sus galerías se muestran piezas esmaltadas moscovitas, cigarreras, marcos, hebillas y relojes que evidencian la pericia inigualable del joyero ruso.

Pero la muestra de arte y joyería no es el único atractivo del Fabergé Museum, también lo es el restaurado palacio Shuvalov que alberga a la institución. El soberbio edificio de estilo neoclásico, construido a mediados del siglo XIX por Giacomo Quarenghi, había permanecido abandonado desde la revolución rusa de 1917 y fue hace sólo siete años, tras cambiar de propietario en varias ocasiones, que Vekselberg adquirió el majestuoso inmueble.

Hoy, después de una rigurosa restauración, el palacio vuelve a su esplendor de antaño. Unas magníficas escaleras de mármol conducen desde la planta baja hasta el primer piso, que acoge oficinas y un salón para fiestas. También en esta planta se encuentra el espacio principal de exhibición, dividido en 12 amplias galerías. De acuerdo con Vladimir Voronchenko, presidente de la Fundación y director del museo, “la institución aspira a convertirse en una entidad viva y en un activo centro cultural”. Se espera que las salas y galerías de la planta baja alberguen exposiciones y muestras de otros museos.

El Legado de Fabergé

Cerca de 3.000 piezas que datan de los siglos XVIII, XIX y principios del XX acompañan a la colección de huevos imperiales, que es la protagonista indiscutible del museo. Plata, porcelana y diversas obras de arte ruso cohabitan en este espacio. Esta colección de obras de Peter Carl Fabergué también incluye alrededor de 200 objetos que Vekselberg compró a la familia Forbes de Nueva York en el 2004 por más de 100 millones de dólares. El precio pagado por la adquisición de estas piezas que ahora se muestran al público, quizás sirva como ejemplo del tremendo valor de la colección del nuevo Fabergé Museum.


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