Cultura


Frida Kahlo y Diego Rivera: sus obras recorren el mundo

Grace Piney


Las obras de arte de Frida Kahlo y Diego Rivera, los dos gigantes de la pintura mexicana del siglo pasado, viajan por el mundo demandadas por prestigiosos museos que quieren homenajearlos. La mirada apasionante al amor, el arte y la política son algunos de los aspectos que distinguen sus creaciones.


Las obras de arte de Frida Kahlo y Diego Rivera, los dos gigantes de la pintura mexicana del siglo pasado, viajan por el mundo demandadas por prestigiosos museos que quieren homenajear a estos autores. Recientemente, una buena colección de sus cuadros fue enviada a la ciudad de Moscú, para exponerse en el Centro de Exposiciones Manezh, junto al Jardín de Alejandro y las murallas del Kremlin. Tras esa exhibición, la muestra llamada Viva la Vida se trasladó al Museo Fabergé de San Petersburgo, donde estuvo entre abril y mayo de 2019, y las obras de Diego y Frida seguirán visitando otros países.

La vida y obra de Frida Kahlo (México, 1907-1954) estuvo tan marcada por la tragedia que es imposible pensar en ella y pasar por alto su drama, ya que de su desdicha y del tremendismo de su vida hizo la marca de su arte. Su dolor fue la fuente de su expresión artística.

Aunque su obra es muy valorada en el mercado del arte, parte del público rechaza sus cuadros por la mezcla de figuras grotescas y surrealistas que aparecen en ellos. Quizá esto deja al espectador en una posición incómoda, aunque es cierto que consigue uno de los fines del arte: conmover.

Obra de Frida Kahlo. Hospital Henry Ford, 1932.
FRIDA KALHO. Hospital Henry Ford, 1932.

Diego Rivera (México, 1886-1957) estudió pintura en México y en París. La influencia de sus estudios académicos y la que recibió de sus viajes por una Europa que veneraba a Picasso, Cézanne y Renoir, es muy notoria. La marca de su trabajo es la abstracción, sin embargo la obra de Rivera también es muy figurativa. Durante sus viajes a Estados Unidos en la década de 1930, el artista mexicano pintó grandes murales en lugares como la Escuela de Bellas Artes de California, The American Stock Exchange, el Luncheon Club y el Instituto de Artes de Detroit. Como anécdota, cabe resaltar que realizó un mural para el Rockefeller Center, en Nueva York, pero fue destruido antes de que se hiciera público.

Diego Rivera ya había pintado más de 200 murales y era un maestro del arte cuando conoció a Frida, y aunque el estilo de sus obras es muy diferente, está claro que ejerció una gran influencia artística sobre su amada. Rivera animó a Kahlo a que continuara pintando desde el primer momento, época en la que ella ya era miembro del Partido Comunista de México. Estuvieron casados 25 años, con intervalos de separaciones, divorcio e infidelidades por ambas partes, incluyendo la de él con la hermana de Frida y la de la artista con Leon Trotsky, el líder del comunismo ruso.

DIEGO RIVERA. Girasoles, 1943.
DIEGO RIVERA. Girasoles, 1943.

Kahlo y Rivera son una de las parejas del arte en la que la pasión lindó con lo enfermizo. Según Elliott King, curador de una de las muestras que estuvo en Atlanta, el objetivo de las exposiciones es “unir a los dos artistas, hablar sobre el contexto que compartieron, las influencias que los unieron como pareja, su amor por México, la política en la que coincidían y su compromiso con la revolución marxista”.

FRIDA KAHLO. El abrazo de Amor del universo, la tierra (México), Diego, yo y el señor Xólotl, 1949.
FRIDA KAHLO. El abrazo de Amor del universo, la tierra (México), Diego, yo y el señor Xólotl, 1949.

Entre las obras expuestas está una de las más importantes que Rivera regaló a la URSS, Gloriosa Victoria (1954), un monumental cuadro de casi tres metros de altura y cinco de largo que pertenece a los fondos del Museo Pushkin de Bellas Artes de Moscú. “Una de las joyas de esta obra es que por detrás hay un trabajo sin terminar, que no tiene nombre. También está dedicada a las opiniones políticas de Rivera sobre el capitalismo, la opresión”, indicó Katarina Lopátkina, comisaria de esta muestra titulada Viva la Vida en Moscú.

“Diego (Rivera) siempre fue un seguidor de la URSS y del pueblo soviético. Pero en la década de 1930 se acerca a Trotski y entonces se pierde la confianza. Esa confianza se recuperó a finales de los cincuenta, cuando se enviaron obras como regalo a la URSS de los principales artistas mexicanos. Pero nunca se mostraron en público”, explicó Lopátkina al diario La Vanguardia. 

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