Félix González Torres


Félix González Torres

Ana B. Remos


Double se titula la amplia exhibición en Corea de su abarcadora obra minimalista.


Le ha llevado más de 15 años después de su muerte a Félix González Torres (Cuba, 1954-1996) llegar a Asia. Las fotos-vallas de las dos almohadas vacías con las huellas frescas de los cuerpos que durmieron en ellas están a la vista de los transeúntes por el centro de Seúl. Por primera vez, el continente más competitivo del momento se detiene a pensar en el mensaje subliminal de este respetado artista.

Double se titula la amplia exhibición en Corea de su abarcadora obra minimalista. Dos espacios cerrados, la galería Plateau y el Museo Leeum muestran sus piezas. Las vallas al aire libre con sus fotos ubicadas en altos edificios estratégicos conmueven al hombre de a pie.


FÉLIX GONZALEZ TORRES. Double. Vista de instalación.

La poética de González Torres es su fragilidad, lo efímero de cualquier presencia, la contemplación en su estado más puro. La crítica social en las piezas de los años 80 fue evolucionando hacia paraderos más abstractos y profundos hasta llegar a los últimos años de su corta vida en los 90. Es entonces cuando alcanza su máxima definición, ya víctima del mismo mal que llevó a su compañero al desenlace final. Sus últimas obras las dedica a la vida en par, objeto y sujeto de su amor y de su obra.

En FGT todo es transitorio, mutante, movible e interactivo. Por eso los caramelos amontonados en una esquina de toda galería que se atreva a exhibirlos. Por eso las pilas amontonadas de sus cartulinas con nubes que incitan a la reflexión (Untitled. Aparición 1991).

Por primera vez los coreanos podrán ver su obra más conocida, Untitled (Rossmore II) de 1991. La instalación de la montañita de caramelos envueltos en cellofan suman 75 lbs., y es una referencia a la calle donde vivió con Ross, su compañero. La muestra en Seúl “pretende reflejar la vitalidad continua de su arte”, lee el comentario de la galería.


FÉLIX GONZALEZ TORRES. Sin título (Rosemore II), 1991.

Dos relojes de pared que marcan casi casi la misma hora, unos segundos alterados, se titula Perfect Lovers. ¿De qué otra manera se podría titular una obra tan puntual y tan emocional como dos vidas que laten juntas en el mismo espacio tiempo?


FÉLIX GONZALEZ TORRES. Sin título (Amantes Perfectos), 1991.

De esta manera, el público coreano podrá captar, por primera vez en persona, el compromiso de González Torres con lo efimero, al tiempo que observará la profundidad de su angustia reflejada en estas 44 obras que se exponen en Seúl.

FOTOS
Double.


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