ANTIENVEJECIMIENTO


La Longevidad Es La Obra De Toda Una Vida

Ana B. Remos


Estamos diseñados para sanarnos a nosotros mismos. A nivel celular lo que más ayuda al cuerpo a curarse son los alimentos fermentados.


En 1995, el Registro de Gemelos de Dinamarca elaboró un estudio con 2872 pares de gemelos daneses nacidos entre 1870 y 1900 para entender la naturaleza de la longevidad. El estudio revelaba que la longevidad tiene una moderada relación con la herencia; la influencia de los genes se reduce a un abanico de entre el 15 y el 30%. Hay nueve lugares en el mundo que destacan por la larga vida de sus habitantes: Okinawa, en Japón; Bama, en China; Hunza, en Pakistán; Campodimele, en Italia; Symi, en Grecia, Cerdeña, en Italia; Montacute, en Inglaterra; Nicoya, en Costa Rica y Loma Linda en los Estados Unidos.


Hotspots de longevidad.

En Okinawa por ejemplo, la forma de comer es tan importante como el tipo de alimento que se consume: Sirven todo en platos pequeños de acuerdo con el método Hara Hachi de Confucio que instruye a la gente a comer hasta alcanzar el 80% de capacidad. En las tierras altas de Cerdeña, la gente hace una dieta basada en vegetales, beben vino rico en polifenoles llamados Cannonau, y comen quesos ricos en Omega-3, los ácidos grasos de las ovejas que se alimentan de pastos naturales. En Cerdeña, los ancianos son objeto de veneración por su edad y sabiduría, y son amados y abrazados por la estructura social. Todo esto añade seis años a su esperanza de vida.


Playa de Okinawa.

Para los seres humanos la duplicación de las células que se produce cada ocho años y que motiva el envejecimiento, resulta inevitable. Cada vez que se produce esta duplicación, algún grado de envejecimiento se traslada a la siguiente. El daño se sigue acumulando durante toda la vida. Sin embargo, dentro de este paradigma, nuestro cuerpo tiene la capacidad de vivir hasta la edad de noventa años. Hay aproximadamente unos doce años que se están perdiendo y que se podrían recuperar. Ruben Campbell, de Akea, una organización dedicada al bienestar, dice: “la dieta americana estándar es deficiente en numerosos nutrientes. Sin estos nutrientes, el cuerpo pierde la capacidad de curarse a sí mismo. Esta es la razón fundamental por la que el 75% de los estadounidenses mueran a causa de enfermedades crónicas, que el cuerpo podría sanar. ¿Cómo lo sabemos? Porque las personas que viven en zonas con una elevada esperanza de vida no sufren estas enfermedades”.


Cerdeña.

Estamos diseñados para sanarnos a nosotros mismos. A nivel celular lo que más ayuda al cuerpo a curarse son los alimentos fermentados. La gente que vive muchos años, ingiere una gran cantidad estos alimentos. La fermentación aumenta la disponibilidad de los nutrientes a nivel celular. “Lo que ponemos en nuestras bocas es importante, pero aún es más importante lo que esos alimentos provocan en nuestras células”, dice Campbell.

En Estados Unidos existe una comunidad de personas longevas que se llaman Adventistas del Séptimo Día. Los adventistas de Loma Linda, California, forman un grupo heterogéneo de personas de distintas etnias que comparten un estilo de vida. En 1985, la comunidad se convirtió en el foco de atención tras un estudio elaborado durante doce años con 34.000 adventistas. Su promedio de vida era de 7’3 años más que el del resto de los californianos y se incrementaba a 9’5 años en el caso de adventistas vegetarianos.


Dieta de Loma Linda.

Alrededor del 35% de los adventistas son vegetarianos, y la mitad rara vez comen carne. Una dieta adventista ideal incluye porciones de granos enteros, semillas, legumbres, frutos secos, frutas y verduras. Se abstienen de sustancias como el tabaco, la cafeína y el alcohol. Los Adventistas del Séptimo Día también estructuran su semana en torno a un día de descanso, en el que todos los asuntos de trabajo quedan relegados al olvido. El sábado adoran a Dios, estudian la Biblia y aprovechan la oportunidad de fortalecer sus lazos sociales.

En el Mediterráneo, la pequeña isla de Symi es conocida por los muchos centenarios que la habitan. Los lugareños se mantienen ocupados durante toda su vida a pesar de la edad, con múltiples actividades como la pesca, la jardinería y el cuidado de las cabras y las ovejas que forman parte de su rutina diaria. Se mantienen en plena forma de tanto subir y bajar la ladera, o los 387 escalones de piedra que conducen a la aldea. En Symi, las comidas se acompañan con ensalada y vino, y el aceite de oliva virgen extra se utiliza con todo. Los isleños comen pescado recién salido del mar dos o tres veces semana y carne sólo una vez a la semana, a menudo guisada sin grasa, y en pequeñas cantidades para completar platos a base de vegetales. Además, disfrutan de sus propios festivales y carnavales, y van a las iglesias locales para fortalecer sus lazos con la familia y los amigos.


Dieta de Symi.

Otros factores comunes que se encuentran en estas poblaciones sanas, además de que viven en un entorno que les une a la actividad física, es que tienen un propósito en sus vidas, lo que les da una perspectiva positiva, les hace comer con sabiduría y les otorga sensación de pertenencia a un grupo social.

No hay un solo camino hacia la longevidad, sino que es un proceso que se recorre de por vida. Si tiene esto en cuenta, sepa que los hábitos de los amigos y las personas que le rodean son un factor clave para añadir unos años a su existencia.


Centenaria de Nicoya.


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