Mejorar la salud


El perdón es como un músculo, necesita entrenamiento y práctica

Sabina Covo


Problemas como el dolor de espalda, la depresión o los cambios en la presión sanguínea podrían ser causados por la inhabilidad para perdonar. Los estudios muestran que el perdón tiene múltiples beneficios para la salud.


Es probable que alguna vez hayamos experimentado dolor a causa de una ofensa o maltrato por parte de alguien durante el transcurso de nuestra vida. No importa cuán difícil haya sido la situación, el dolor que se siente suele ser relativo: lo que resulta muy doloroso para algunos, podría no serlo tanto para otros. El común denominador es la angustia que produce. Una vez que se experimenta, la persona lucha por deshacerse del dolor debilitante y comienza a recuperarse. Aprender a perdonar puede librarnos de los sentimientos y las emociones negativas, pero también puede ser el reto más grande mientras dejamos atrás una situación dolorosa.
Perdón

Uno de los errores más comunes es pensar que el perdón es olvidar lo que pasó. Perdonar no significa olvidar sino sanar y continuar nuestras vidas sin resentimientos. “El Journal of Behavioral Medicine ha publicado estudios que indican que perdonar tiene muchos beneficios para la salud, como la disminución de la presión sanguínea, la mejoría del sueño, el mantenimiento de los niveles de energía y la reducción de medicamentos para la ansiedad”, explica la doctora Jeanette Raymond, psicóloga en Los Ángeles, California.

También hay evidencias de que el perdón reduce los trastornos emocionales como la inquietud, la desesperanza y la ansiedad. “Se trata de rechazar el dolor, ver al causante como un ser humano y evaluar la situación, en vez de aferrarnos al dolor y tratar de controlarlo”, añade Raymond.

El perdón por los acontecimientos y acciones que causan dolor ha probado ser saludable y beneficioso como comienzo para el proceso restaurador. Una vez que perdonamos, podemos pensar en lo que fue doloroso sin experimentar dolor. “Si mantenemos el sufrimiento en nuestra mente, generamos una serie de padecimientos físicos y emocionales que conducen a estados de depresión, incluso puede derivar en males mucho más serios como el cáncer”, señala la consejera y motivadora Rommy Wi de Miami, Florida. La técnica que Wi recomienda es “pararse frente al espejo y repetir que nos perdonamos a nosotros mismos y a todo aquel que nos ha hecho daño”.
Perdón

De acuerdo con el doctor Fred Luskin, cofundador y director del Forgiveness Project (Proyecto del Perdón) de la Universidad de Stanford en California, “el perdón es como un músculo: al practicar con situaciones menores, se adquiere la habilidad de manejar las mayores. Aprender a practicar el perdón hoy, puede hacernos más fuertes ante el dolor en el futuro”.

Sandy Walker, ex miembro de la American Counseling Association, afirma: “El no perdonar es como una prisión emocional: encerrar nuestros sentimientos negativos sobre una persona y, al mismo tiempo, aferrarnos a ellos, lo que en realidad hace es atarnos a la persona, aun si es alguien que preferiríamos olvidar”.

Pero perdonar ofrece otros beneficios. “Un estudio publicado este año en el International Journal of Cardiology sugiere que perdonar y manejar la ira está directamente relacionado con un corazón más sano y menos riesgos de problemas cardíacos. Siempre es bueno aceptar el dolor, reconocer la responsabilidad y perdonar”, concluye Walker.  ■


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