Coleccionistas


Jackie Wilson

Ana B. Remos


Una pasión infantil que pasó por la diplomacia de Estados Unidos y llegó a la corona británica.


Los que ya tenemos una cierta edad, cuando echamos la vista atrás y pensamos en nuestra infancia recordamos juguetes tan inolvidables como los caballitos de madera con balancín.

Ahora vuelven a estar de moda y son muy apreciados, sobre todo los que se fabrican de forma artesanal. Algo que sabe muy bien la artista estadounidense Jackie Wilson, que se ha hecho mundialmente famosa gracias a uno de sus caballitos de madera que fue el obsequio elegido por el ex-presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, para regalarle al hijo del príncipe William y de Kate Middleton, el príncipe Jorge de Cambridge, con motivo de su nacimiento en 2013. Una verdadera obra de arte que estuvo expuesta durante meses en el Palacio de Buckingham, la residencia de la reina de Inglaterra.

Estos objetos que Wilson fabrica artesanalmente con esmero, paciencia y muchas horas de trabajo, utilizando siempre maderas nobles y crines de caballo auténticas, se han convertido en preciados objetos de culto.

“Parece que nací con un intenso amor por los caballos. Desde que tengo uso de razón yo quería uno, y a los 12 años mis sueños se hicieron realidad”, comenta Wilson.


Pero tuvieron que pasar varios años hasta que un buen día, estando embarazada de su primer hijo, encontró unos planos en una revista para hacer manualmente caballitos de madera, y con ello combinó sus dos grandes pasiones: los caballos y las manualidades con madera que había aprendido de su padre siendo muy pequeña. Construyó el primero, luego vinieron otros y ya no pudo parar, pues se convirtió en un entretenimiento que le producía una enorme satisfacción.

Con un estilo tradicional y perdurable, sus creaciones resultan un maravilloso regalo de cumpleaños para un niño. Pero su valor va más allá que el de un simple juguete, ya que los fabrica tal y como se hacían hace más de 100 años, mostrando en cada pieza su amor por las antigüedades. Son obras de arte capaces de decorar un ambiente dándole un cierto aire retro.

Una de sus principales fuentes de inspiración las encuentra en la Inglaterra victoriana, época de máximo esplendor de los caballitos de madera con balancín, ya que con la Revolución Industrial había surgido una clase media alta que buscaba estos artículos para sus hijos que también eran del gusto de la reina Victoria.

Con una variedad de colores, formas y tamaños, y unos precios que pueden superar los US$ 2.000, los caballitos de madera de Jackie Wilson se han hecho mundialmente famosos.

Pero el camino no fue fácil, ya que en el 2011 Wilson, con la ayuda de su marido Randy, abrió una tienda en el centro de Edmond, Oklahoma, y puso sus mejores caballitos en exposición, pero en plena crisis económica de endeudamiento de los Estados Unidos los padres no se podían permitir un capricho tan caro y tuvo que cerrar su negocio. Aún así, Wilson no se amilanó y abrió un taller detrás de su casa en el bosque, sin importarle si podría venderlos o no porque disfrutaba haciéndolos. Una tarde en la que se encontraba disfrutando de un descanso tomando un refresco, recibió una llamada telefónica que le cambió la vida. Una desconocida que decía ser miembro del Departamento de Estado de los Estados Unidos le preguntó acerca de unos caballitos de madera con balancín que había visto en un sitio de internet que Wilson había olvidado cerrar. Le dijo que quería encargarle uno muy especial para regalar. Wilson le preguntó para quién era, pero la mujer le contestó que eso era algo clasificado.

El resto ya es historia.


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